El Kiosco de los Helados, un icono del verano

El kiosco de los helados es un clásico del verano. De reducidas dimensiones, y ubicado en medio de plazas o playas, ha sido desde siempre un reclamo para mayores y jóvenes que buscan refrescarse y al mismo tiempo deleitarse con los sabores helados de esta época.

En sus inicios, el kiosco de los helados representó el primer punto de venta de estos productos, un lugar donde la gente acudía a comprar helado a granel, que se vendía en unos potes reutilizables que tenían que devolverse al kiosco.

El primer producto que se vendió sin necesitar recipiente fue la barra de cortes con galleta en sus cuatro sabores más tradicionales: la vainilla, la fresa, el chocolate y la nata.

Después apareció el Coronet, los primeros conos helados, y más tarde los polos helados con sabor a menta y anís.

En el kiosco también se vendía la leche merengada, el helado de turrón y el helado de almendra blanca, unos clásicos que nos devuelven a nuestra infancia y lo recordamos con una sonrisa en los labios.

2017-08-30T14:31:23+00:00

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